
En la policitemia vera (PV), una neoplasia mieloproliferativa, la médula ósea produce un exceso de células sanguíneas de múltiples líneas: glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. Esta proliferación hace que la sangre se vuelva muy espesa debido al exceso de glóbulos rojos. Esto, junto con el elevado recuento de plaquetas, puede provocar coágulos sanguíneos, problemas de circulación, trastornos hemorrágicos y otros síntomas constitucionales (que afectan a todo el cuerpo). El elevado número de glóbulos blancos puede provocar respuestas histamínicas en el organismo.
Causas de la PV
La causa exacta de la PV no se conoce con exactitud. Se cree que existe una predisposición genética, aunque la enfermedad no es hereditaria. La mayoría de los pacientes con PV (más del 90 %) presentan la mutación JAK2 (janus kinasa 2) (V617F), siendo menos frecuentes las mutaciones de CALR (calreticulina) y MPL, aunque hay pacientes que no presentan ninguna de estas mutaciones conocidas. Se desconocen las causas específicas de las mutaciones. La enzima JAK es como un interruptor que regula la producción de células sanguíneas. En los pacientes con PV, este interruptor se queda atascado en la posición «activada», lo que provoca una producción descontrolada de células sanguíneas. Algunas terapias dirigidas tienen como objetivo inhibir las enzimas JAK. Se cree que la señalización de JAK es hiperactiva en todos los pacientes con PV, independientemente de si presentan la mutación JAK2. Las personas pueden vivir varios años con las mutaciones sin desarrollar la enfermedad. Puede haber otros factores desencadenantes que inicien el proceso de proliferación (la malignidad).
Factores de riesgo de la PV
- Es más frecuente en los hombres, con una edad media de diagnóstico de 60 años
- Las pacientes suelen ser más jóvenes
- Factores ambientales, como el benceno o el tolueno, o la radiación
- Una predisposición genética
Síntomas comunes de la PV
- Fatiga y debilidad general
- Dolores de cabeza
- Trastornos visuales
- Sensación de plenitud o dolor en la parte superior izquierda del abdomen (debido a un agrandamiento del bazo)
- Dificultad para respirar
- Picor intenso, sobre todo después de la ducha o cuando hace mucho calor
- Inflamación de las membranas mucosas, como las que rodean los ojos
- Una tez sonrosada
- Sangrado excesivo, por ejemplo, de las encías o del tracto gastrointestinal
- Dolor articular, especialmente en el dedo gordo del pie, causado por la gota
- Entumecimiento u hormigueo en las manos o los pies
Diagnóstico de la PV
La policitemia vera suele sospecharse cuando se observa un aumento de los recuentos sanguíneos en un hemograma completo. Sin embargo, es necesario descartar otras afecciones que podrían provocar dicho aumento, como la policitemia secundaria. Muchos pacientes no presentan síntomas en el momento del diagnóstico, aunque algunos acuden al médico con un coágulo sanguíneo u otra complicación. Las pruebas diagnósticas suelen incluir:
- Hemograma completo (CBC)
- Eritropoyetina (normalmente normal o ligeramente baja en la PV)
- Es posible que se realicen otros análisis de sangre para descartar otras causas del aumento de los recuentos sanguíneos
- Pruebas genéticas en sangre (para detectar JAK2, CALR o MPL)
- Se puede realizar un examen de la médula ósea, pero este no es concluyente por sí solo
Complicaciones de la PV
- Coágulos sanguíneos, provocados por una sangre espesa, una circulación reducida y anomalías en las plaquetas, que pueden dar lugar a trombosis venosa profunda, embolia pulmonar, accidentes cerebrovasculares o infartos de miocardio
- Síndrome de Budd-Chiari (trombosis de la vena hepática)
- Ataques isquémicos transitorios (AIT)
- Episodios microvasculares, como migrañas oculares u oclusiones
- Un agrandamiento del bazo, provocado por el aumento del recambio de glóbulos rojos y de la producción de sangre (hematopoyesis extramedular)
- Irregularidades en el sangrado
- Úlceras pépticas
- La gota, provocada por un elevado recambio de glóbulos rojos
- Evolución hacia la mielofibrosis o, en casos excepcionales, hacia la leucemia mieloide aguda
Tratamiento de la PV
- Aspirina en dosis bajas
Se receta a muchos pacientes para reducir el riesgo de coágulos sanguíneos, a menos que se considere inadecuado debido a una hemorragia anómala u otras afecciones médicas. También puede ayudar a aliviar la sensación de ardor en las manos o los pies y las migrañas oculares en personas con un recuento elevado de plaquetas.
- Therapeutic phlebotomy
Risk of blood clots is minimized by keeping hematocrit within an acceptable range, usually <.42 for women and <.45 for men. Removing blood at regular intervals, when it becomes too thick, can keep the hematocrit in an acceptable range.
- Interferón: BESREMi (ropeginterferón) o Pegasys (peginterferón alfa-2a).
El interferón actúa sobre las células mutadas, y no sobre las sanas, como lo haría un fármaco citotóxico como la hidroxiurea. Puede normalizar los recuentos sanguíneos, reducir el picor y reducir el tamaño del bazo. También hay pruebas de que el interferón puede reducir la fibrosis en la médula ósea, lo que puede ralentizar la progresión hacia la mielofibrosis. Algunos pacientes logran una remisión molecular con este tratamiento, lo que significa que las mutaciones dejan de ser detectables. El interferón es una alternativa no leucemogénica para controlar los recuentos sanguíneos, y también se considera seguro durante el embarazo.
- Ruxolitinib (Jakafi)
Jakafi es un inmunosupresor dirigido que actúa inhibiendo la enzima JAK para evitar que produzca un exceso de células sanguíneas. Dado que se cree que todos los pacientes con PV presentan una hiperactividad de las JAK, Jakafi puede resultar beneficioso para aquellos que no presentan la mutación JAK2. Jakafi reduce los recuentos sanguíneos, disminuye el tamaño del bazo y alivia los síntomas generales, como el picor. No es un fármaco de quimioterapia, por lo que no conlleva los riesgos asociados a la hidroxiurea.
- Se pueden utilizar otros tratamientos mielosupresores, como la hidroxiurea, aunque con menos frecuencia que antes, ya que se ha demostrado que es leucogénica (provoca leucemia aguda) y aumenta el riesgo de tumores sólidos. Al tratarse de una quimioterapia, afecta a células que no son cancerosas.
Pronóstico
Los pacientes pueden vivir muchos años con PV, siempre que reciban una atención especializada y un tratamiento adecuado de la enfermedad. Los objetivos principales del tratamiento son aliviar los síntomas y, además, prevenir complicaciones como coágulos sanguíneos, accidentes cerebrovasculares, infartos de miocardio, hemorragias incontroladas y agrandamiento del bazo. Muchos expertos en la materia también tratan de retrasar la progresión hacia la mielofibrosis.
